lunes, 18 de febrero de 2013

Los nuevos desafíos que deberán enfrentar las fuerzas francesas y africanas en el desarrollo de la operación Serval en Mali.


Esas nuevas misiones invisibles del ejército francés.

Asegurar las zonas liberadas, encontrar a los jefes jihadistas, buscar a los rehenes fomentando una reconciliación política entre bastidores: estas son las nuevas prioridades de las fuerzas francesas en el norte del país.

Las fotos exclusivas que publicamos ilustran la guerra para la cual se preparaban las fuerzas narco-jihadistas antes de que las tropas francesas desembarquen en Mali hace seis semanas. Estas fotos, tomadas en Kona y a Gao, permitieron a los servicios de inteligencia verificar lo que en parte ya sabían. Primero, que los jihadistas se preparaban para acciones ofensivas bajo la forma de atentados para acompañar o confirmar su conquista del sur de Malí. Pero también actos de “resistencia” en previsión de una guerra asimétrica. Explosivos en gran número (más de dos toneladas de material encontradas en Gao), chalecos para kamikazes, obuses de 122 mm unidos entre ellos para explotar al paso de un vehículo, artefactos explosivos improvisados de toda clase, entre ellos hasta un extintor: “Encontramos allí los laboratorios de terrorismo, las escuelas de guerra con manuales de aprendizaje en árabe para fabricar bombas, la prueba de que los jihadistas querían transformar el país en un santuario terrorista”, confía una fuente en el corazón del dispositivo de la operación Serval.
¿Es decir que los franceses ahora deberán afrontar una “afganización” de la guerra?
Los medios del enemigo se parecen, pero la gran diferencia está en el número y en el terreno: en Afganistán, los efectivos de los grupos talibanes y sus aliados jihadistas se apoyan en una etnia pachtún fuertemente implantada en el este de Afganistán y en el oeste de Pakistán. En Mali, los “internacionales” de las katibas islamistas nunca consiguieron “implantarse” sobre las poblaciones locales, según la expresión de un diplomático próximo a los temas sobre el Sahel. En cuanto a los tuareg, permanecen como minoría en el seno de la población del norte.

Camiones con lanzadores múltiples y firmas infrarrojas.

Según un mapa de situación que JDD pudo consultar, quedan algunos bolsones de “residuos terroristas” que aún subsistían al final de la semana pasada en las afueras de una decena de localidades situadas entre Tombuctu y Gao, particularmente en la región de Bourem. “Nuestros hombres están de cacería, tan pronto como reparen en el movimiento enemigo, les caemos encima, sea de noche o al alba”, cuenta una fuente bien ubicad. Según nuestras informaciones, en la periferia de esta ciudad, los soldados franceses capturaron, el viernes por la tarde, armamento pesado: una batería de orgue de Staline (lanzaproyectiles múltiple) cuyo vehículo [tactical vehícule] ya se había ido. “Ellos se comunican muy poco, se mueven muy poco, nuestros bombardeos sobre sus bases logísticas de retaguardia frenaron verdaderamente su movilidad”, prosigue un funcionario francés. “Ellos adoptaron las buenas viejas técnicas de Al-Qaeda sobre la frontera pakistaní-afgana”, indica un especialista, como decapar los capots de sus pickups o poner paños húmedos por encima del motor para reducir la firma infrarroja que captan los satélites. Los raros mensajes interceptados por los medios de inteligencia militar francesa demuestran una voluntad de “hostigar” a las tropas extranjeras con el objetivo de “fijarlos”. “Cuando uno de nuestros aviones o nuestros drones se oye, ellos cortan sus radios HF”, precisa el funcionario francés. Pero esta vigilante operación de segurización no impidió al estado-mayor de las operaciones desplegar cerca de un millar de hombres más en el norte, en una zona donde se desarrolla un enfrentamiento muy diferente.

“Dar vueltas para atrapar a los delincuentes”

En el norte de la ciudad de Kidal (15.000 habitantes a 350 km al norte de Gao) y de otras dos localidades (Tessalit y Aguelhok) las fuerzas francesas y chadianas, cerca de 2.000 hombres en total, empezaron una operación de “acordonamiento” del macizo de Ifôghas. En esta zona montañosa de más de 250.000 km ², los servicios de inteligencia consideran que una parte de las tropas del AQMI se replegaron con todos o parte de los siete rehenes franceses.
¿Los soldados quieren penetrar dentro de esta zona a riesgo de dispersarse? O impedir a los jihadistas escaparse de ahí, “vamos a ver a qué se parece esto”, confía una de nuestras fuentes. “La idea es dar vueltas en la zona para cazar a los delincuentes”, asegura. En el norte del macizo se encuentra la frontera argelina. Según nuestras informaciones, el ejército argelino habría agrupado importantes medios terrestres y aéreos de vigilancia entre sus puestos fronterizos de In Khalil y de Tin Zaouatine distantes a más de 350 km. Los argelinos incluso habrían realizado dos o tres incursiones en territorio malí. Por primera vez desde el 1962, líneas de contacto han sido establecidas entre los estados-mayores franceses y argelinos para intercambiar informaciones sobre cualquier actividad móvil en la región. Según declaraciones de ciertos responsables franceses, se ha corroborado sin embargo que una parte de los jefes del AQMI ya se han replegado al sur libio o al desierto chadiano.
En Kidal, siempre mantenido por el Movimiento nacional por la liberación de Azawad (MNLA), un diplomático francés comenzó esta semana una serie de entrevistas con líderes locales y jefes de grandes tribus tuareg. Es el movimiento que había conquistado sin embargo el norte de Mali al precio de una alianza militar con las organizaciones islamistas armadas del AQMI, Mujao y Ansar Dine. Después, el MNLA se dejó atrapar por los jihadistas de las grandes ciudades, se reagrupó, vio una parte de sus tropas irse a Ansar Dine, pero mantuvo el control de Kidal. El diplomático Gilles Huberson trabajaba en Bamako desde septiembre pasado. Este ex gendarme saint-cyrien, es un experto en cuestiones de seguridad. Con la ayuda de la DGSE, su trabajo consiste en favorecer un acercamiento entre el MNLA y el gobierno malí.
El primer éxito: la organización tuareg acaba de publicar un comunicado N ° 52, fechado del miércoles 13 de febrero, que renuncia claramente a sus reivindicaciones independentistas y reclama el retorno de los servicios públicos malíes a Kidal. “El éxito de nuestras operaciones militares depende mucho de una solución política entre el norte y el sur”, confía una fuente militar de alto nivel. El primer ministro de Malí es esperado el martes en París. Bajo los bronces del Quai d’Orsay como en el último rincón del desierto, se despliega una guerra invisible o entre bastidores prevista para durar.

Fuente: Le Journal du Dimanche por François Clemenceau 17 de febrero de 2013





Ces nouvelles missions invisibles de l’armée française.

Sécuriser les zones libérées, retrouver les chefs djihadistes, rechercher les otages tout en protégeant une réconciliation politique en coulisses: telles sont les nouvelles priorités des forces françaises dans le nord du pays.

Les photos exclusives que nous publions illustrent la guerre à laquelle se préparaient les forces narco-djihadistes avant que les troupes françaises ne débarquent au Mali il y a six semaines. Ces clichés, pris à Kona et à Gao, ont permis aux services de renseignement de vérifier ce qu’ils savaient en partie. D’abord, que les djihadistes se préparaient à des actions offensives sous la forme d’attentats pour accompagner ou conforter leur conquête du Sud malien. Mais également à des actes de "résistance" en prévision d’une guerre asymétrique. Des explosifs en nombre (plus de 2 tonnes de matériel retrouvées à Gao), des gilets pour kamikazes, des obus de 122 mm reliés entre eux pour exploser au passage d’un véhicule, des engins piégés de toutes sortes, dont un extincteur: "Nous avions là des laboratoires de terrorisme, des écoles de guerre avec manuels d’apprentissage en arabe pour fabriquer des bombes, la preuve que les djihadistes voulaient bien transformer le pays en sanctuaire terroriste", confie une source au cœur du dispositif de l’opération Serval.
Est-ce à dire que les Français vont devoir maintenant affronter une "afghanisation" de la guerre? Les moyens de l’ennemi y ressemblent, mais la grande différence tient au nombre et au terrain: en Afghanistan, les effectifs des groupes talibans et de leurs alliés djihadistes s’appuient sur une ethnie pachtoune fortement implantée dans l’est de l’Afghanistan et à l’ouest du Pakistan. Au Mali, les "internationaux" des katibas islamistes n’ont jamais réussi à "faire prendre la greffe" sur les populations locales, selon l’expression d’un diplomate au plus près du dossier sahélien. Quant aux Touareg, ils restent minoritaires au sein de la population du Nord.

Orgues de Staline et signatures infrarouges

D’après une carte de situation que le JDD a pu consulter, il n’en demeure pas moins que des poches de "résidus terroristes" subsistaient encore en fin de semaine dernière aux environs d’une dizaine de localités situées entre Tombouctou et Gao, notamment dans la région de Bourem. "Nos gars sont en chasse, dès qu’ils repèrent du mouvement ennemi, on leur tombe dessus de nuit ou à l’aube", raconte une source bien placée.
Selon nos informations, en périphérie de cette ville, les soldats français ont mis la main, vendredi soir, sur de l’armement lourd: une batterie d’orgues de Staline (lance-roquettes multiples) dont le véhicule de traction était déjà reparti. "Ils communiquent très peu, bougent très peu, nos bombardements sur leurs bases logistiques arrière ont vraiment freiné leur mobilité", poursuit un officiel français. "Ils ont adopté les bonne vieilles techniques d’Al-Qaida sur la frontière pakistano-afghane", indique un spécialiste, comme de décaper les capots de leurs pickup ou poser des serviettes froides dessus pour limiter la signature infrarouge que captent les satellites. Les rares messages interceptés par les moyens du renseignement militaire français témoignent d’une volonté de "harceler" les troupes étrangères dans l’objectif de les "fixer". "Lorsque l’un de nos avions ou de nos drones se fait entendre, ils coupent leurs radios HF", précise l’officiel français. Mais cette vigilante opération de sécurisation n’a pas empêché l’état-major des opérations de déployer environ un millier d’hommes plus au nord, dans une zone où se déroule une toute autre bataille.

"Tourner autour pour aller les choper"

Au nord de la ville de Kidal (15.000 habitants à 350 km au nord de Gao) et de deux autres localités (Tessalit et Aguelhok) les forces françaises et tchadiennes - près de 2.000 hommes en tout - ont entamé une opération de "ceinturage" du massif des Ifôghas. Dans cette zone montagneuse de plus de 250.000 km², les services de renseignement estiment qu’une partie des troupes d’Aqmi se sont repliées avec tout ou partie des 7 otages français. Les soldats veulent-ils pénétrer à l’intérieur de cette zone au risque de s’y éparpiller? Ou bien empêcher les djihadistes de s’en échapper "On va aller voir à quoi ça ressemble", confie l’une de nos sources. "L’idée est de tourner autour pour aller les choper", assure une autre. Au nord du massif se trouve la frontière algérienne. Selon nos informations, l’armée algérienne aurait massé d’importants moyens terrestres et aériens de surveillance entre ses postes frontières de In Khalil et de Tin Zaouatine distants de plus de 350 km. Les Algériens auraient même mené deux ou trois incursions en territoire malien. Pour la première fois depuis 1962, des lignes de contact ont été établies entre états-majors français et algérien pour s’échanger des informations sur toute activité mobile dans la région. Aux dires de certains responsables français, il est désormais acquis cependant qu’une partie des chefs d’Aqmi se soient d’ores et déjà repliés dans le Sud libyen ou dans le désert tchadien.
À Kidal, toujours tenu par le Mouvement national pour la libération de l’Azawad (MNLA), un diplomate français a commencé cette semaine une série d’entretiens avec des leaders locaux et des chefs de grandes tribus touareg. C’est ce mouvement qui avait pourtant conquis le Nord-Mali au prix d’une alliance militaire avec les organisations islamistes armées d’Aqmi, du Mujao et d’Ansar Dine. Depuis, le MNLA s’est fait chasser par les djihadistes des grandes villes, s’est regroupé, a vu une partie de ses troupes rejoindre Ansar Dine, mais a gardé le contrôle de Kidal. Le diplomate Gilles Huberson travaillait à Bamako depuis septembre dernier. Cet ancien gendarme saint-cyrien est un expert des questions de sécurité. Avec l’aide de la DGSE, son travail consiste à favoriser le rapprochement entre le MNLA et le gouvernement malien.
Premier succès: l’organisation touareg vient de publier un communiqué n° 52, daté du mercredi 13 février, qui renonce clairement à ses revendications indépendantistes et réclame le retour des services publics maliens à Kidal. "Le succès de nos opérations militaires dépend beaucoup d’une solution politique entre le Nord et le Sud", confie une source militaire de haut niveau. Le Premier ministre malien est attendu mardi à Paris. Sous les lustres du Quai d’Orsay comme au fin fond du désert, se déroule une guerre invisible ou en coulisses prévue pour durer.

Le Journal du Dimanche par François Clemenceau 17 février 2013