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sábado, 19 de mayo de 2018

Además de la oferta de cazas Rafale para el reemplazo de la flota de F-16, Francia propone a Bélgica sumarse al programa SCAF


Paris detalla su oferta de asociación para el reemplazo de los F-16

Francia propone a Bélgica participar en los futuros desarrollos del Rafale y asociar al país al programa del Sistema de combate aéreo futuro (SCAF) europeo.

Desde hace un tiempo, nos preguntábamos si el dossier no estaba enterrado. Obviamente no es el caso. Funcionarios franceses por primera vez detallaron este martes al ministerio de Defensa belga la propuesta de “asociación profunda y estructurante” fundada en el avión de combate Rafale hecho a la Bélgica -sin licitación oficial- para suceder a los viejos F-16 belgas, con la oferta de participar en el programa SCAF (sistema de combate aéreo futuro) europeo.
Miembros del gabinete de la ministro de Defensa Florence Parly fueron a Bruselas, por invitación de la parte belga, para “dar un punto de situación” sobre las propuestas francesas hechas en septiembre pasado al ministro de Defensa, Steven Vandeput.
Esta propuesta no se limita a la provisión de 34 Rafale y la participación en el desarrollo futuro del aparato en el seno de una asociación de gobierno a gobierno en el marco de una reactivación de la Europa de la Defensa, un tema caro a Francia.
Comprende también una asociación “orgánica” entre las fuerzas aéreas delos dos países “poniendo en común cierto número de capacidades" (entrenamiento, apoyo operacional, utilización del espacio aéreo, etc.) y una asociación tecnológica e industrial al mismo tiempo en el marco del programa Rafale y de sus evoluciones venideras para la preparación del futuro, a través de una participación en el programa SCAF, actualmente lanzado como proyecto franco-alemán bajo la conducción de la empresa francesa Dassault, con una concreción esperada al horizonte de 2040.

¿Belgas sobre un portaaviones?

Ellos también mencionaron una novedad: la posibilidad para Defensa -que no lo exigió en la licitación- de adquirir Rafale en versión Marine. "Habíamos considerado que era importante abrir este tema de discusión: la posibilidad existe para Bélgica, además de operar desde bases belgas y en el extranjero hacerlo desde un portaaviones. Nosotros habíamos propuesto esta asociación ahí”, afirmó uno de los miembros del gabinete bajo cobertura de anonimato.
Él explico que hacer “que un cierto número de pilotos belgas” pueda operar desde un portaaviones -Francia dispone de un buque de este tipo, el Charles de Gaulle, actualmente en dique seco por renovación- permitiría liberarse de bases terrestres fijas. "Es una opción que le damos a nuestros colegas, que ningún otro propuso, no es una obligación”, señaló.
Los Rafale franceses son de vez en cuando desplegados en portaaviones norteamericanos, principalmente cuando el portaaviones de Gaulle no está disponible. El Rafale Marine está particularmente dotado de un tren de aterrizaje reforzado y de un gancho de apontaje. Pero sus pilotos deben soportar entrenamientos y calificaciones especiales propias de este tipo de aparatos.
Eso daría a Bélgica, según Paris, peso en la evolución futura del Rafale "sin comparación con lo que puede ser planteado” por los otros aviones en competencia por este contrato de un monto inicial de más de 3.500 millones de euros: el F-35 Lightning II del grupo norteamericano Lockheed Martin y el Eurofighter Typhoon del consorcio europeo epónimo.
El gobierno francés propone por último a Bélgica asociarse sobre la marcha al programa del Sistema de combate aéreo futuro (SCAF) europeo. Los dos rivales de siempre, Airbus y Dassault Aviation, acordaron a fines de abril desarrollar juntos este sistema que debe combinar avión de combate futuro y drones, y que debe asegurar a la larga la soberanía europea en materia de defensa.
El arribo de la delegación francesa a Bruselas ocurrió “a pedido del primer ministro" Charles Michel, según el gabinete de Vandeput.

Fuente: L’Echo 17 mai 2018



Paris détaille son offre de partenariat sur le remplacement des F-16

La France propose à la Belgique de participer aux développement futurs du Rafale et d'associer notre pays au programme de Système de combat aérien du futur (Scaf) européen.

Depuis des mois, on se demandait si le dossier n'était pas enterré. Visiblement, ce n'est pas le cas. Des officiels français ont pour la première fois détaillé ce mardi au ministère belge de la Défense la proposition de "partenariat approfondi et structurant" fondé sur l'avion de combat Rafale faite à la Belgique - hors appel d'offres officiel - pour succéder aux F-16 belges vieillissants, avec l'offre de participer au programme SCAF (système de combat aérien du futur) européen.
Des membres du cabinet de la ministre des Armées Florence Parly sont venus à Bruxelles, à l'invitation de la partie belge, pour "faire un point de situation" sur les propositions françaises faites en septembre dernier au ministre de la Défense, Steven Vandeput.
Cette proposition ne se limite pas à la fourniture de 34 Rafale et la participation au développement futur de l'appareil au sein d'un partenariat de gouvernement à gouvernement dans le cadre d'une relance de l'Europe de la Défense, un thème cher à la France.
Elle comprend aussi un partenariat "organique" entre les forces aériennes des deux pays en "mettant en commun un certain nombre de capacités" (entraînement, soutien opérationnel, utilisation de l'espace aérien, etc.) et un partenariat technologique et industriel à la fois dans le cadre du programme Rafale et de ses évolutions à venir et pour la préparation du futur, via une participation au programme SCAF, actuellement à l'état de projet franco-allemand sous la conduite de l'avionneur français Dassault, avec une concrétisation attendue à l'horizon 2040.

Des Belges sur un porte-avions?

Ils ont aussi évoqué une nouveauté: la possibilité pour la Défense - qui ne l'a pas demandé dans l'appel d'offres - d'acquérir des Rafale en version Marine. "Nous avons considéré qu'il était important d'ouvrir ce sujet de discussion: la possibilité existe pour la Belgique en plus d'opérer depuis des bases belges et à l'étranger d'un porte-avions. Nous avons proposé ce partenariat-là", a affirmé l'un des membres du cabinet sous le couvert de l'anonymat.
Il a expliqué que le fait "pour un certain nombre de pilotes belges" d'opérer depuis un porte-avions - la France dispose d'un bâtiment de ce type, le Charles de Gaulle, actuellement en chantier de rénovation - permettrait de s'affranchir de bases terrestres fixes. "C'est une option que l'on donne à nos collègues, que personne d'autre ne propose, ce n'est pas une obligation", a-t-il souligné.
Les Rafale français sont de leur côté de temps en temps déployés sur des porte-avions américains, notamment lorsque le porte-avions de Gaulle n'est pas disponible. Le Rafale Marine est notamment doté d'un train d'atterissage renforcé et d'une crosse d'appontage. Mais ses pilotes doivent subir des entrainements et des qualifications spéciales propres à ce type d'appareil.
Cela donnerait, selon Paris, à la Belgique un poids dans l'évolution future du Rafale "sans commune mesure avec ce qui peut être envisagé" pour les autres avions en lice pour ce marché d'un montant initial de plus de 3,5 milliards d'euros: le F-35 Lightning II du groupe américain Lockheed Martin et l'Eurofighter Typhoon du consortium européen éponyme.
Le gouvernement français propose enfin d'associer dans la foulée la Belgique au programme du Système de combat aérien du futur (Scaf) européen. Les deux rivaux de toujours, Airbus et Dassault Aviation, ont convenu fin avril de développer ensemble ce système devant mêler avion de combat futur et drones et qui doit assurer à terme la souveraineté européenne en matière de défense.
La venue de la délégation française à Bruxelles a eu lieu "à la demande du Premier ministre" Charles Michel, selon le cabinet de Vandeput.

L’Echo 17 mai 2018

jueves, 26 de abril de 2018

El concepto Europa de la Defensa resurge con el acuerdo entre Dassault Aviation y Airbus Defence para desarrollar y producir el SCAF/FCAS, el Sistema de Combate Aéreo Futuro


Paris y Berlín se alían en la aviación de combate

Bajo el impulso de los Estados, Dassault Aviation y Airbus sellan una sociedad con el fin de dar un sucesor al Rafale y al Eurofighter.

Histórico. Bajo el impulso político de Emmanuel Macron y de Angela Merkel, la cooperación franco-alemana en la defensa se relanzó con la implementación del más emblemático de los programas militares: un avión de combate de nueva generación, cuya puesta en servicio es estimada al horizonte del 2040. Su desarrollo será confiado a Airbus y a Dassault Aviation, eternos competidores en la aviación de combate, pero a partir de hoy aliados.
El primer jalón es colocado, este jueves 26 de abril, por Florence Parly, ministro de Defensa, y su homólogo alemán, en el marco altamente simbólico del salón aeronáutico (ILA) de Berlín del cual Francia es la invitada de honor. Los dos jefes de estado mayor conjunto firman un documento detallando las necesidades comunes en materia de Sistema de combate aéreo futuro (SCAF). Se trata de una condición previa a la definición de las especificaciones de los componentes del SCAF, un sistema high-tech interconectado y complejo que integrará drones evolucionando en enjambre, aviones de combate, un centro de comando y de observación aeromóvil, misiles de crucero, satélites de comunicaciones encriptadas y enlaces terrestres.

Objetivo de entrega en 2040

Este documento es “prometedor y estructurante”, señala el ministerio de Defensa en Paris. Después de la fase de discusiones con los industriales, el objetivo es firmar un primer contrato de estudios de aquí a fines de 2018, principios de 2019, para luego confiarles el desarrollo de un demostrador al horizonte de 2025 Por último, una vez que se afinan las tecnologías, los Estados apuntan a firmar “un contrato de desarrollo y de producción, con un objetivo de entrega en 2040”. El presupuesto global del SCAF no fue precisado. Gracias a las sinergias esperadas, será mucho “menos costoso que el F-35 norteamericano y sus 300.000 millones de gastos”, asegura un observador.
Menos de diez meses después de la reunión del Consejo franco-alemán de defensa y de seguridad (el 13 de julio de 2017) marcada por la voluntad de realizar un sistema aéreo de combate común, Paris y Berlín se abocan fuertemente en el tema. En el intervalo, las direcciones generales de armamento, las fuerzas armadas y los industriales trabajaron “más bien en modo Nautilus que en modo portaaviones”, según la expresión del ministerio de Defensa francés.

Un avión común a las dos fuerzas armadas

De su lado, los industriales se declararon, el miércoles 25 de abril, listos para trabajar juntos. Airbus y Dassault Aviation “decidieron unir sus fuerzas para asegurar el desarrollo y la producción de un avión europeo de nueva generación” que “complementará y luego reemplazará” al avión de combate francés Rafale, construido por Dassault Aviation y los Eurofighter, producidos por Airbus, BAE y Leonardo.
En ese contexto, Dassault Aviation se presenta como el líder legítimo y natural del futuro avión de combate, debido a su experiencia y su savoir-faire comprobados desde hace décadas. Paris y Berlin, que validarán las propuestas de los industriales, están en la misma longitud de onda: para no caer en los costosos errores del pasado. El avión, común a las dos fuerzas armadas, no tendrá diez versiones sino particularidades. De este modo, la versión francesa será capaz de apontar sobre el portaaviones Charles-de-Gaulle. El avión también deberá ser capaz de portar la disuasión nuclear francesa y, norteamericana, de la OTAN. Por su parte, Airbus ya fue elegido para pilotear el programa del futuro drone de vigilancia europeo, bautizado Eurodrone, del cual una maqueta se develó en el Salón de Berlín.
El SCAF “constituye una fuerte señal en Europa y para Europa”, señaló Éric Trappier. “Es un acuerdo y un momento histórico para la industria” europea, agregó Dirk Hoke, director general de Airbus Defence, un gran paso adelante para desarrollar las capacidades en Europa y asegurar la soberanía europea”. Frente a Estados Unidos y Asia, este proyecto franco-alemán, una vez consolidado, está abierto a otros países europeos, en particular al Reino Unido con el cual Francia realizó estos últimos años estudios sobre un drone de combate.
Con el SCAF, Paris y Berlín abren la vía a la convergencia de las fuerzas alrededor de un único avión europeo contra los tres aparatos actuales, con el Rafale, el Eurofighter y el Gripen sueco. El SCAF ofrece también un nuevo argumento a aquellos que predican la preferencia europea y se amargan al ver varios países de la Unión comprar el F-35 norteamericano.
En pocas semanas, Airbus y Dassault Aviation presentarán a los Estados el proyecto industrial (reparto de la carga de trabajo, ensayos y ensamblaje). Ellos están de acuerdo sobre un punto. Hace falta un líder, hace falta pragmatismo, hace falta eficiencia. No es cuestión, recalca Tom Enders, el presidente ejecutivo de Airbus, de revivir “la pesadilla del A400M”, o incluso la del “NH 90”, que tuvo más versiones que clientes! “El objetivo es abocarse en las especificaciones, en los tiempos y en los presupuestos”, resumen en Francia.

Fuente: Le Figaro por Véronique Guillermard publicado el 25/04/2018



Paris et Berlin s'allient dans l'aviation de combat

Sous l'impulsion des Etats, Dassault Aviation et Airbus scellent un partenariat afin de donner un successeur aux Rafale et Eurofighter.

Historique. Sous l'impulsion politique d'Emmanuel Macron et d'Angela Merkel, la coopération franco-allemande dans la défense est relancée avec la mise en route du plus emblématique des programmes militaires: un avion de combat de nouvelle génération, dont la mise en service est envisagée à horizon 2040. Son développement sera confié à Airbus et Dassault Aviation*, éternels concurrents dans l'aviation de combat, mais désormais alliés.
Le premier jalon est posé, ce jeudi 26 avril, par Florence Parly, ministre des Armées, et son homologue allemande, dans le cadre - hautement symbolique - du salon aéronautique (ILA) de Berlin dont la France est l'invitée d'honneur. Les deux chefs d'état-major des armées signent un document détaillant les besoins communs en matière de Système de combat aérien du futur (SCAF). Il s'agit d'un préalable à la définition des spécifications des composantes du SCAF, un système high-tech connecté et complexe qui intégrera des drones évoluant en essaim, des avions de combat, un centre de commandement et d'observation aéroporté, des missiles de croisière, des satellites de télécoms sécurisés et des relais au sol.

Objectif de livraison en 2040

Ce document est «engageant et structurant», souligne le ministère des Armées à Paris. Après la phase de discussions avec les industriels, l'objectif est de signer un premier contrat d'études d'ici à fin 2018-début 2019 puis de leur confier le développement d'un démonstrateur à horizon 2025. Enfin, une fois les technologies «dérisquées», les États visent la signature d'un «contrat de développement et de production, avec un objectif de livraison en 2040». Le budget global du SCAF n'a pas été précisé. Grâce aux synergies attendues, il sera bien «moins coûteux que le F35 américain et ses 300 milliards de dollars de dépenses», assure un observateur.
Moins de dix mois après la réunion du Conseil franco-allemand de défense et de sécurité (le 13 juillet 2017) marqué par la volonté de réaliser un système aérien de combat commun, Paris et Berlin entrent dans le vif du sujet. Dans l'intervalle, les directions générales de l'armement, les armées et les industriels ont travaillé «plutôt en mode Nautilus que porte-avions», selon l'expression de l'hôtel de Brienne.

Un avion commun aux deux armées

De leurs côtés, les industriels se sont déclarés, mercredi 25 avril, prêts à travailler ensemble. Airbus et Dassault Aviation ont «décidé d'unir leurs forces pour assurer le développement et la production d'un avion européen de nouvelle génération» qui «complétera puis remplacera» l'avion de combat français Rafale, construit par Dassault Aviation et les Eurofighter, produits par Airbus, BAE et Leonardo.
Dans ce contexte, Dassault Aviation se présente comme le leader légitime et naturel du futur avion de combat, en raison de son expérience et son savoir-faire éprouvés depuis des décennies. Paris et Berlin qui valideront les propositions des industriels sont sur la même longueur d'onde: il ne faut pas tomber dans les errements coûteux du passé. L'avion, commun aux deux armées, n'aura pas dix versions mais des spécificités. Ainsi, la version française sera capable d'apponter sur le porte-avions Charles-de-Gaulle. L'avion devra aussi être capable d'emporter la dissuasion française et celle, américaine, de l'Otan. De son côté, Airbus a déjà été choisi pour piloter le programme de futur drone de surveillance européen, baptisé Eurodrone, dont une maquette est dévoilée au salon de Berlin.
Le SCAF «constitue un signal fort en Europe et pour l'Europe», a souligné Éric Trappier. «C'est un accord et un moment historique pour l'industrie» européenne, a ajouté Dirk Hoke, directeur général d'Airbus Defence, un grand pas en avant pour développer les compétences en Europe et assurer la souveraineté européenne.» Face aux États-Unis et à l'Asie, ce projet franco-allemand, une fois consolidé, est ouvert à d'autres pays européens, en particulier le Royaume-Uni avec lequel la France a mené ces dernières années des études sur un drone de combat.
Avec le SCAF, Paris et Berlin ouvrent la voie à la convergence des forces autour d'un unique avion européen contre trois appareils aujourd'hui, avec le Rafale, l'Eurofighter et le Gripen suédois. Le SCAF offre aussi un nouvel argument à ceux qui prônent la préférence européenne et se désolent de voir de nombreux pays de l'Union acheter le F 35 américain.
Dans quelques semaines, Airbus et Dassault Aviation présenteront aux États le projet industriel (répartition de la charge de travail, des essais et de l'assemblage). Ils sont d'accord sur un point: il faut un leader, il faut du pragmatisme, il faut de l'efficacité. Pas question, martèle Tom Enders, le président exécutif d'Airbus, de revivre «le cauchemar de l'A 400M», ou encore du «NH 90» qui a davantage de versions que de clients! «L'objectif est de faire dans les spécifications, dans les temps et dans les budgets», résume-t-on en France.

Le Figaro par Véronique Guillermard  publié le 25/04/2018