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viernes, 3 de noviembre de 2017

Para enfrentar al terrorismo, y en particular frenar la presencia de jihadistas en la región del Sahel, se lanzó una fuerza militar conjunta


Hawbi: la primera operación de la fuerza conjunta del G5 Sahel

Paris se congratuló este jueves del lanzamiento, a comienzos de semana, de la primera operación dirigida por la Fuerza antiterrorista G5 Sahel. Esta fuerza constituida por Burkina Faso, Mali, Mauritania, Níger y Chad podrá contar hasta con 5.000 hombres repartidos en siete batallones. Hacen falta aún varios meses para optimizar los batallones, entrenarlos y equiparlos correctamente. La capacidad plena no estará conformada sino hasta principios de 2018. Esta operación denominada Hawbi “llega para concretar el incremento de esta Fuerza, y para que los Estados del Sahel se hagan cargo de la lucha contra el terrorismo”, asegura la ministro de Defensa francesa, Florence Parly, en un comunicado.

Después del lanzamiento oficial a principios de julio, falta aún cerrar el financiamiento de la Fuerza conjunta. Una conferencia de apoyo a la planificación de la Fuerza conjunta del G5-Sahel tendrá lugar en diciembre en Bruselas. Estados Unidos viene de prometer 51 millones de euros, y la UE ya anunció una ayuda equivalente. Francia asignará este año 8 millones de euros y los países socios prometieron 10 millones cada uno. Una vez que la Fuerza se haya puesto en marcha, aún hará falta que la acción militar de los países del G5 perdure en el tiempo y de manera autónoma, Un serio desafío.

Rastrillajes en Gourma

Para Francia, esta operación constituirá un poco un “ensayo” de la futura Fuerza conjunta operacional. “Hay que mostrar que funciona”, dicen en Paris. Objetivos: comprometer en el terreno tres batallones en la zona fronteriza entre Mali, Níger y Burkina Faso. Una zona ganada por la inestabilidad desde hace al menos dos años. Principalmente es la zona de acción de los hombres de Amadou Koufa, el fundador del Frente de liberación del Macina, al que luego se unió el grupo de apoyo para los musulmanes (JNIN-Jamaat Nosrat al-Islam wal-Mouslimin) para transformarse en esta alianza jihadista, fundada a comienzos de año.

Una planificación de 650 hombres por batallón africano

El batallón de Mali fue el primero en ser desplegado hacia fines de septiembre – comienzos de octubre. Luego llegaron los soldados de Burkina Faso y Níger. Un incremento que se hizo particularmente con la ayuda de la cooperación militar francesa (DCSD. Dos ejemplos concretos: la reciente entrega de 13 pick-ups nuevas para las fuerzas armadas nigerinas, vehículos y formación también para los burkineses que podremos encontrar en esta operación o en las futuras.

La presencia francesa debe progresivamente suprimirse

Francia va a desplegar alrededor de una centena de soldados para acompañar la operación, indicaba esta mañana, un militar francés a la AFP. Nada realmente nuevo, estos pequeños grupos (designados oficialmente Destacamentos interfuerzas de asociación militar operacional), están constituidos por especialistas de guiado de ataques aéreos (TACP), de ingenieros en el marco de la lucha contra las bombas artesanales, de logística y de salud particularmente para coordinar las evacuaciones sanitarias, así como también infantes combatientes. Esto ya se hacía para las Operaciones militares conjuntas transfronterizas del G5 (OMCT). Una veintena de operaciones de este tipo ya se realizaron desde el 2015.
El problema es que estas operaciones a menudo no duran más que algunos días y, luego, los jihadistas tienen el terreno libre y vuelven de otras partes, precisamente desde pueblos donde la Fuerza pasó precedentemente. La población no se siente segura y tarda mucho tiempo en colaborar. Por eso “nada es posible sin el apoyo de las poblaciones”, comentan los militares franceses. Para que esto funcione, hace falta que los ejércitos de estos países se reimplanten de manera autónoma en esas zonas transfronterizas, zona de pasos y de tráficos, y sobre todo que ellos pueden hacer que los acepten y reocupar el espacio.

¿Laboratorio de futuros compromisos?

Más allá de los resultados sobre el terreno, que es importante, es el efecto que tendrá esta operación: efecto de preparación con vistas a la conferencia de donantes prevista para diciembre en Bruselas; también efecto sobre reflexiones mucho más largas de lo que podrían ser en el futuro las Operaciones de mantenimiento de la paz (OMP). Francia ve a esta Fuerza conjunta del G5 como una suerte de laboratorio sobre la cuestión.

Fuente: RFI por Olivier Fourt publicado el 02-11-2017



Hawbi: la première opération de la force conjointe du G5 Sahel

Paris s'est félicité ce jeudi du lancement, en début de semaine, de la première opération conduite par la Force antiterroriste G5 Sahel. Cette force constituée par le Burkina Faso, le Mali, la Mauritanie, le Niger et le Tchad pourrait compter jusqu'à 5 000 hommes répartis en sept bataillons. Il faudra encore des mois pour mettre à niveau les bataillons, les entraîner et les équiper correctement. La pleine capacité ne sera prononcée que début 2018. Cette opération nommée Hawbi «vient concrétiser la montée en puissance de cette Force, et la prise en main par les Etats sahéliens de la lutte contre le terrorisme», assure la ministre française des Armées, Florence Parly, dans un communiqué.

Après le lancement officiel début juillet, il reste encore à boucler le financement de la Force conjointe. Une conférence de soutien à la planification de la Force conjointe du G5-Sahel aura lieu en décembre à Bruxelles. Les Etats-Unis viennent de promettre 51 millions d'euros, et l'UE a déjà annoncé une aide équivalente. La France versera cette année 8 millions d'euros et les pays partenaires ont promis 10 millions chacun. Une fois que la Force aura démarré, il faudra encore que l'action militaire des pays du G5 s’inscrive dans le temps et de manière autonome. Un sérieux défi.

Ratissages dans le Gourma

Pour la France, cette opération va constituer un peu «le galop d'essai» de la future Force conjointe opérationnalisée. «Il faut montrer que ça marche», dit-on à Paris. Objectifs: engager sur le terrain trois bataillons dans la zone frontalière, entre le Mali, le Niger, et le Burkina Faso. Une zone gagnée par l'instabilité depuis au moins deux ans. C'est notamment la zone d'action des hommes d'Amadou Koufa, le fondateur du Front de libération du Macina, qui depuis a rejoint le groupe de soutien pour les musulmans (JNIN-Jamaat Nosrat al-Islam wal-Mouslimin) qui est donc cette alliance jihadiste, fondée en début d'année.

Une planification à 650 hommes par bataillons africains

Le bataillon malien a été le premier à être déployé vers la fin septembre - début octobre. Ensuite sont arrivés les soldats burkinabè et nigériens. Une montée en puissance qui se fait avec l'aide de la coopération militaire française (DCSD) notamment. Deux exemples concrets: la livraison toute récente de 13 pick-up tout neufs pour les forces armées nigériennes, des véhicules et des formations également pour les Burkinabè que l'on pourrait retrouver dans cette opération ou celles à venir.

La présence française doit progressivement s'effacer

La France va déployer de l'ordre d’une centaine de soldats pour accompagner l'opération indiquait, ce matin, un militaire français à l'AFP. Rien de réellement nouveau, ces petits groupes (désignés officiellement Détachement interarmées de partenariat militaire opérationnel), est constitué de spécialistes du guidage des frappes aériennes (TACP), du génie dans le cadre de la lutte contre les bombes artisanales, de la logistique et de la santé particulièrement pour coordonner les évacuations sanitaires, ainsi que des fantassins combattants. Cela se faisait déjà pour les Opérations militaires conjointes transfrontalières du G5 (OMCT). Une vingtaine d'opérations de ce genre ont déjà été conduites depuis 2015.
Le problème c'est que ces opérations ne durent souvent que quelques jours et, ensuite, les jihadistes ont le terrain libre et reviennent d’ailleurs précisément dans les villages où la Force est passée précédemment. La population ne se sent pas en sécurité et met beaucoup de temps à collaborer. Or «rien n’est possible sans l'appui des populations», rappellent les militaires français. Pour que ça marche, il faut que les armées de ces pays se réimplantent de manière autonome dans ces zones transfrontalières, zone de passages et de trafics, et surtout qu'elles puissent s’y faire accepter et réinvestir l'espace.

Laboratoire de futurs engagements?

Au-delà des résultats sur le terrain, ce qui est important, c'est l'effet qu'aura cette opération : effet d'entraînement en vue de la conférence des donateurs prévue en décembre à Bruxelles ; effet aussi sur des réflexions beaucoup plus larges de ce que pourraient être à l'avenir les Opérations de maintien de la paix (OMP). La France voit cette Force conjointe du G5 comme une sorte de laboratoire sur la question.

RFI par Olivier Fourt publié le 02-11-2017

martes, 4 de julio de 2017

El desafío de pacificar el Sahel creando una fuerza militar regional se debate en una cumbre apoyada por Francia


Sahel: hacia una fuerza antijihadista, bajo el impulso de Francia

Los dirigentes de los países del G5 Sahel, estimulados por el presidente francés Emmanuel Macron, firmaron el domingo en Bamako la constitución de una fuerza antijihadista conjunta y desbloquearon fondos para comenzar su despliegue en septiembre-octubre.

Reunidos en una cumbre bajo alta seguridad, los presidentes Ibrahim Bubacar Keïta (Mali), Idriss Déby Itno (Chad), Mohamed Ould Abdelaziz (Mauritania), Roch Marc Christian Kaboré (Burkina Faso), y Mahamadu Issoufu (Niger) prometieron aportar cada uno 10 millones de euros, que se agregarán a los 50 millones de euros prometidos por la Unión Europea.
Se trata de iniciar el financiamiento de una fuerza que costará 423 millones de euros, indicó el presidente de Mali durante una conferencia de prensa con su homólogo francés.
“Hay urgencia, porque aquellos que están enfrente no esperan”, explicó el presidente Keïta, en referencia a los jihadistas.
“No hay necesidad de reunir todo el financiamiento para comenzar”, dijo Emmanuel Macron, invitado de honor, que anunció una ayuda logística francesa equivalente a 8 millones de euros de aquí a fin de año, principalmente con 70 vehículos tácticos y material de comunicaciones y de protección.
El presidente francés deseó una instalación de un comando a fines de agosto, agregando: “Lo importante es que esta fuerza conjunta esté plenamente operacional en el otoño, con los primeros financiamientos desbloqueados (…) y que ella tenga sus primeros resultados”.
“Es un gran avance para la seguridad del Sahel, indispensable a nuestros ojos”, se congratuló el domingo a la noche frente a los expatriados franceses. “Francia acompañará a través del apoyo a Barkhane” y sus 4.000 hombres que luchan contra los jihadistas en el Sahel.
Frente a la degradación de la situación en el centro de Mali, limítrofe de Burkina Faso y de Niger, alcanzados a su turno por las violencias jihadistas, el G5 había reactivado en febrero en Bamako este proyecto de fuerza conjunta.
Desplegada en un primer momento en los confines de Mali, Burkina Faso y de Niger, con un contingente inicial de 5.000 hombres, basados en Sévaré (centro de Mali), se agregará a las tropas de Barkhane y de la Misión de la ONU en Mali (Minusma).
Para completar los fondos necesarios, una conferencia de donantes está prevista “en julio o en septiembre”, según Paris, que estima que una ayuda alemana “está en camino”. Alemania ya participa activamente en la Minusma y en la misión europea de formación del ejército de Mali.

“Primera prueba de vida”

Pero el presidente francés exigió al G5 Sahel demostrar la eficacia de esta fuerza para convencer a los donantes, pues el Consejo de Seguridad de la ONU acompañó con una resolución del 21 de junio este despliegue, pero sin darle mandato ni fondos.
“Serán ustedes y vuestros ejércitos lo que deban convencer que el G5 puede ser eficaz, en el respeto de las convenciones humanitarias, para convencer a nuestros socios”, previno.
También presionó a los dirigentes del G5 para que realicen “reformas institucionales y esfuerzos de gobierno, pedidos por vuestros pueblos”.
A M. Keïta, volvió a pedir la “plena implementación del acuerdo de paz” de mayo-junio de 2015, que supone aislar a los jihadistas, principalmente por una descentralización en favor de las regiones del Norte.
En un nuevo gesto desafiante a los dirigentes del G5, la principal alianza jihadista del Sahel, ligada a Al-Qaeda, difundió el sábado un video mostrando a seis extranjeros secuestrados en Mali y en Burkina Faso entre 2011 y 2017, entre ellos una francesa, Sophie Pétronin.
“Esta gente no son nada, son terroristas, delincuentes y asesinos”, reaccionó Emmanuel Macron, satisfecho de tener “por primera vez desde hace meses una prueba de vida de Sophie Pétronin”.
“Todos los servicios del Estado han sido movilizados para encontrarla”, lanzó delante de la comunidad francesa, diciendo guardar cualquier confidencia para no hacerle el juego a los secuestradores.
El presidente francés también anunció el incremento de las ayudas para el desarrollo del Sahel, a través de la Agencia francesa de desarrollo, a razón de 200 millones de euros a lo largo de 5 años.
Siempre sobre el tema del desarrollo, Emmanuel Macron agregó tener “optimismo que el 13 de julio”, el Consejo de ministros franco-alemán en Paris será la ocasión de anunciar una ayuda alemana al Sahel.
El norte de Mali cayó en marzo-abril de 2012 bajo dominio de grupos jihadistas ligados a Al-Qaeda, en gran parte expulsados por una intervención militar internacional lanzada en 2013 a iniciativa de Francia.
Pero zonas enteras escapan al control de las fuerzas malíes, francesas y de la ONU, regularmente alcanzadas por ataques, a pesar del acuerdo de paz.

Fuente: Africanews y AFP 03/072017



Sahel: vers une force antijihadiste, sous l'impulsion de la France

Les dirigeants des pays du G5 Sahel, aiguillonnés par le président français Emmanuel Macron, ont acté dimanche à Bamako la constitution d’une force antijihadiste conjointe et débloqué des fonds pour commencer son déploiement en septembre-octobre.

Réunis en sommet sous haute sécurité, les présidents Ibrahim Boubacar Keïta (Mali), Idriss Déby Itno (Tchad), Mohamed Ould Abdelaziz (Mauritanie), Roch Marc Christian Kaboré (Burkina Faso), et Mahamadou Issoufou (Niger) ont promis d’apporter chacun 10 millions d’euros, qui s’ajouteront aux 50 millions d’euros promis par l’Union européenne.
De quoi amorcer le financement d’une force qui coûtera 423 millions d’euros, a indiqué le président malien lors d’une conférence de presse avec son homologue français.
“Il y a urgence, parce que ceux qui sont en face n’attendent pas”, a expliqué M. Keïta, en référence aux jihadistes.
“Pas besoin de réunir tous les financements pour commencer”, a renchéri M. Macron, invité d’honneur, qui a annoncé une aide logistique française équivalente à 8 millions d’euros d’ici à la fin de l’année, avec notamment 70 véhicules tactiques et du matériel de transmission et de protection.
Le président français a souhaité une mise en place du commandement fin août, ajoutant : “L’important c’est que cette force conjointe soit pleinement opérationnelle à l’automne, avec les premiers financements débloqués (…) et qu’elle ait ses premiers résultats”.
“C’est une avancée majeure pour la sécurité du Sahel, indispensable à nos yeux”, s’est-il félicité dimanche soir devant des expatriés français. “La France l’accompagnera par l’appui de Barkhane” et ses 4.000 hommes qui luttent contre les jihadistes au Sahel.
Face à la dégradation de la situation dans le centre du Mali, limitrophe du Burkina Faso et du Niger, gagnés à leur tour par les violences jihadistes, le G5 avait réactivé en février à Bamako ce projet de force conjointe.
Déployée dans un premier temps aux confins du Mali, du Burkina Faso et du Niger, avec un effectif initial de 5.000 hommes, basée à Sévaré (centre du Mali), elle s’ajoutera aux troupes de Barkhane et de la Mission de l’ONU au Mali (Minusma).
Pour compléter les fonds nécessaires, une conférence des donateurs est prévue “en juillet ou en septembre”, selon Paris, qui estime qu’une aide allemande “est dans les tuyaux”. L’Allemagne participe déjà activement à la Minusma et à la mission européenne de formation de l’armée malienne.

‘Première trace de vie’

Mais le président français a enjoint le G5 Sahel de démontrer l’efficacité de cette force pour convaincre les donateurs, alors que le Conseil de sécurité de l’ONU a salué par une résolution le 21 juin ce déploiement, sans lui délivrer ni mandat ni fonds.
“Ce sera à vous et à vos armées de convaincre que le G5 peut être efficace, dans le respect des conventions humanitaires, pour convaincre nos partenaires”, a-t-il prévenu.
Il a aussi pressé les dirigeants du G5 de mener “des réformes institutionnelles et des efforts de gouvernance, appelés par vos populations”.
A M. Keïta, il a redemandé la “pleine mise en oeuvre de l’accord de paix” de mai-juin 2015, censé isoler les jihadistes, notamment par une décentralisation en faveur des régions du Nord.
Dans un nouveau geste de défi aux dirigeants du G5, la principale alliance jihadiste du Sahel, liée à Al-Qaïda, a diffusé samedi une vidéo montrant six étrangers enlevés au Mali et au Burkina Faso entre 2011 et 2017, dont une Française, Sophie Pétronin.
“Ces gens ne sont rien, ce sont des terroristes, des voyous et des assassins”, a réagi M. Macron, tout en se réjouissant d’avoir “pour la première fois depuis des mois une trace de vie pour Sophie Pétronin”.
“Tous les services de l‘État sont mobilisés pour la retrouver”, a-t-il lancé devant la communauté française, disant se garder de toute confidence pour ne pas faire le jeu des ravisseurs.
Le président français a aussi annoncé une augmentation des aides au développement pour le Sahel, via l’Agence française de développement, à raison de 200 millions d’euros sur 5 ans.
Toujours sur le volet développement, M. Macron a ajouté avoir “bon espoir que le 13 juillet”, le Conseil des ministres franco-allemand à Paris serait l’occasion d’annoncer une aide allemande au Sahel.
Le nord du Mali était tombé en mars-avril 2012 sous la coupe de groupes jihadistes liés à Al-Qaïda, en grande partie chassés par une intervention militaire internationale lancée en 2013 à l’initiative de la France.
Mais des zones entières échappent au contrôle des forces maliennes, françaises et de l’ONU, régulièrement visées par des attaques, malgré l’accord de paix.

Africanews et AFP 03/072017