jueves, 22 de marzo de 2012

Se produce un golpe militar en Mali en medio de una rebelión Tuareg y el incremento del activismo de varios grupos terroristas.

Golpe de Estado militar en Mali.

Considerando que no tienen los medios acordes para sus misiones, los militares malíes, reunidos en el seno del Comité nacional para el encauzamiento de la democracia y la restauración del Estado (CNRDRE) derrocaron al presidente Amadou Toumani Touré (ATT), al final de un intercambio de disparos con la guardia presidencial el 21 de marzo, en el palacio de Koulouba, en Bamako.
El golpe comenzó en el cuartel de Kati, en ocasión de una visita del ministro de Defensa de Mali. Los rebeldes, que son esencialmente oficiales y suboficiales del ejército, luego se apoderaron de las oficinas de la radiotelevisión nacional. Su portavoz, el teniente Amadou Konaré, explicó a sus compatriotas los motivos del golpe de Estado y anunció las primeras decisiones de la junta, dirigida por el capitán Amadou Sango.
De hecho, este golpe de Estado es consecuencia de las dificultades encontradas hasta ahora por Bamako para hacer fracasar la rebelión tuareg encarnada por el Movimiento nacional de liberación de Azawad (MNLA), territorio que reagrupa a Gao, Timbuctu y Kidal, al norte de Mali.
Esta insurrección, que se beneficia de refuerzos de combatientes tuaregs que han servido al coronel Kadhafi en Libia así como también de armas robadas del arsenal libio, registró recientemente éxitos significativos contra las fuerzas regulares malíes. Estas últimas sufrieron fuertes pérdidas, lo que había dado lugar, en febrero, a algaradas en sus filas contra el presidente Touré y su gobierno.
Y lo que es más, Mali está presa del activismo de al-Qaeda en el Magreb islámico (AQMI) y del grupo salafista Jamâa Anssar dine de Iyad Ag Ghaly, organizaciones que tendrían estrechos lazos con el MNLA, hasta los dirigentes de esta estructura los defienden. Estas sospechas tomaron cuerpo después de la matanza de soldados malíes en Aguel' hoc, el 24 de enero.
También, el portavoz de los rebeldes justificó la caída del presidente Touré, un ex militar que provocó un golpe en 1991 antes de ser elegido en el 2002 y luego reelegido en el 2007, por el equipamiento insuficiente del ejército de Malí y la incapacidad del poder hasta entonces para luchar contra el terrorismo.
Así como sucede a menudo en este tipo de situación, la junta prometió devolver el poder a los civiles cuando «la integridad del territorio haya sido restablecida» y de consagrar un gobierno de unidad nacional. Por otra parte, la elección presidencial, prevista para abril y en la cual el presidente Touré no debía participar, ha sido anulada y las instituciones han sido disueltas.
Por ahora, este golpe de Estado ha sido condenado abiertamente, y por lo menos suscita inquietudes, pero un poco más la suerte corrida por el presidente Touré, que aún es desconocida. «Nosotros condenamos este golpe de Estado militar porque nos atenemos al respeto de las reglas democráticas y constitucionales. Pedimos el restablecimiento del orden constitucional, las elecciones, que estaban programadas para abril, que hace falta que tengan lugar lo más rápido posible para que el pueblo de Malí pueda expresarse» afirmó Alain Juppé, el ministro de Asuntos exteriores francés, en el medio Europe1, este 22 de marzo.
«Trabajamos desde hace meses con nuestros socios de la región y con organizaciones regionales para comprometer un diálogo entre los rebeldes del norte, los Tuareg, y el régimen de Malí», añadió el jefe de la diplomacia francesa. La posición francesa reúne la expresada por la Unión Europea y Estados Unidos.
La Comunidad Económica de Estados de África del oeste (Cédéao) también condenó el golpe, hablando «de acciones mal llevadas por los rebeldes» y amenazó, sin dar más precisiones, de responder «de un modo apropiado a cualquier tentativa para perturbar más la precaria situación de la seguridad pública» en Mali.
Antigua colonia francesa, Mali es uno de los países más pobres del mundo, clasificado en el lugar 175 sobre 187 según el índice de desarrollo de las Naciones Unidas. Estos últimos años, el país se volvió más hacia Estados Unidos, que le aportan una ayuda militar, pero también hacia China, que le concedió 200 millones de dólares de créditos para financiar un puente sobre Níger, en Bamako. La amenaza representada por el AQMI llevó un duro golpe a su sector turístico, con la pérdida de 80.000 empleos y un lucro cesante de 80 millones de euros.

Fuente: OPEX 360 22 de marzo de 2012



Coup d’Etat militaire au Mali.

Considérant qu’ils n’ont les moyens de leurs missions, des militaires maliens, rassemblés au sein du Comité national pour le redressement de la démocratie et la restauration de l’Etat (CNRDRE) ont renversé le président Amadou Toumani Touré (ATT), à l’issue d’un échange de coups de feu avec la garde présidentielle, le 21 mars, au palais de Koulouba, à Bamako.
Le putsch est parti de la caserne de Kati, à l’occasion d’une visite du ministre malien de la Défense. Les mutins, qui sont essentiellement des militaires du rang et des sous-officiers, se sont ensuite emparés des locaux de la radio-télévision nationale. Leur porte-parole, le lieutenant Amadou Konaré, a donné à ses compatriotes les motivations de coup d’Etat et annoncé les premières décisions de la junte, dirigée par le capitaine Amadou Sango.
En fait, ce coup d’Etat est la conséquence des difficultés rencontrées jusque-là par Bamako pour mettre en échec la rébellion touareg incarnée par le Mouvement national de libération de l’Azawad (MNLA), territoire qui regroupe Gao, Tombouctou et Kidal, dans le nord du Mali.
Cette insurrection, qui bénéficie de renforts de combattants touaregs ayant servi le colonel Kadhafi en Libye ainsi que d’armes pillées dans les arsenaux libyens, a enregistré récemment des succès significatifs contre les forces régulières maliennes. Ces dernières ont subi de lourdes pertes, ce qui avait donné lieu, en février, à des mouvements d’humeur dans ses rangs à l’égard du président Touré et de son gouvernement.
Qui plus est, le Mali est en proie à l’activisme d’al-Qaïda au Maghreb islamique (AQMI) et du groupe salafiste Jamâa Anssar dine d’Iyad Ag Ghaly, organisations qui auraient des liens étroits avec le MNLA, même si les dirigeants de cette structure s’en défendent. Ces soupçons ont pris corps après le massacre de soldats maliens à Aguel’hoc, le 24 janvier.
Aussi, le porte-parole des mutins a justifié le renversement du président Touré – un ancien militaire qui a été putshiste en 1991 avant d’être élu en 2002 puis réélu en 2007 – par le sous-équipement de l’armée malienne et l’incapacité du pouvoir jusqu’alors en place à lutter contre le terrorisme.
Comme c’est souvent le cas dans ce genre de situation, la junte a promis de rendre le pouvoir aux civils quand «l’intégrité du territoire aura été rétablie» et de mettre en place un gouvernement d’union nationale. Par ailleurs, l’élection présidentielle, prévue pour avril et à laquelle le président Touré ne devait pas participer, a été annulée et les institutions ont été dissoutes.
Seulement, ce coup d’Etat a été condamné, ou du moins suscite de l’inquiétude, d’autant plus que le sort du président Touré est pour le moment inconnu.
«Nous avons condamné ce coup d’Etat militaire parce que nous sommes attachés au respect des règles démocratiques et constitutionnelles. Nous demandons le rétablissement de l’ordre constitutionnel, des élections, elles étaient programmées pour avril, il faut qu’elles aient lieu le plus vite possible pour que le peuple malien puisse s’exprimer» a affirmé Alain Juppé, le ministre français des Affaires étrangères, sur les ondes d’Europe1, ce 22 mars.
«Nous travaillons depuis des mois avec nos partenaires de la région et les organisations régionales pour engager un dialogue entre les rebelles du nord, les Touareg, et le régime malien, a ajouté le chef de la diplomatie française» a-t-il ajouté. La position française rejoint celle exprimée par l’Union européenne et les Etats-Unis.
La Communauté économique des Etats d’Afrique de l’Ouest (Cédéao) a également condamné le putsch, en parlant «d’actions mal avisées des mutins» et a menacé, sans donner plus de précisions, de répondre «de façon appropriée à toute tentative pour perturber davantage la situation sécuritaire précaire» du Mali.
Ancienne colonie française, le Mali est l’un des pays les plus pauvres du monde, classé 175e sur 187 selon l’indice de développement des Nations unies. Ces dernières années, le pays s’est tourné davantage vers les Etats-Unis, qui lui apportent une aide militaire, mais aussi vers la Chine, qui lui a accordé 200 millions de dollars de crédits pour financer un pont sur le Niger, à Bamako. La menace représentée par AQMI a porté un rude coup à son secteur touristique, avec la perte de 80.000 emplois et un manque à gagner de 80 millions d’euros.

OPEX 360 22 mars 2012