sábado, 12 de febrero de 2011

El ataque talibán en Kandahar es una muestra del incremento de la violencia contra las fuerzas armadas y policiales afganas.

Dieciséis muertos en un ataque talibán contra la policía afgana.

Un grupo de atacantes suicidas talibanes mataron al menos a 16 miembros de las fuerzas de seguridad afganas el sábado en un asalto contra los cuarteles de la policía en Kandahar, el centro de una ofensiva de la OTAN contra los insurgentes.
Los insurgentes utilizaron armas y bombas en su asalto a la sede de la policía, situada en principal ciudad en la provincia meridional. Quince policías y un responsable de inteligencia fallecieron, dijo el gobernador de Kandahar Tooryalai.
Al menos 45 personas resultaron heridas, entre ellas algunos civiles, dijo. Las autoridades provinciales previamente habían dicho que un soldado había fallecido y 26 civiles resultaron heridos.
El asalto duró varias horas mientras unos hombres armados abrían fuego desde las ventanas de un salón de bodas contiguo y tres suicidas se inmolaban.
El hecho de que un ataque tan bien organizado pudiera realizarse tan cerca del centro del aparato de seguridad afgano subraya la potencia de la insurgencia en el sur de Afganistán, bastión tradicional de los talibanes.
Fuerzas de la OTAN y afganas trataron de responder al ataque mientras se escuchaban ráfagas de disparos en toda la ciudad.
El gobernador de Kandahar dijo que un cuarto integrista, que tenía explosivos en su cuerpo, fue herido por disparos antes de que pudiera detonar su carga, y está bajo custodia policial.
Los talibanes se atribuyeron el ataque.
"Los enemigos de Afganistán ha demostrado una vez más su intención maligna", dijo el presidente afgano Hamid Karzai en un comunicado, ordenando que la seguridad se identifique en Kandahar.
Estados Unidos ha alabado los notables avances en seguridad en Kandahar y la vecina Helmand desde la ofensiva de la OTAN el año pasado para expulsar a los insurgentes de zonas clave a lo largo de la frontera sur con Pakistán.
Washington prevé comenzar a retirar parte de sus 100.000 soldados en Afganistán este año.
Pero la violencia en el país ha continuado subiendo, y la insurgencia ha continuado extendiéndose desde sus bastiones en el sur a zonas anteriormente pacíficas en el norte y oeste.
La provincia de Kandahar es la cuna de la insurgencia talibana. La zona es clave para los esfuerzos militares de Estados Unidos de cambiar el curso de la guerra que ya ha entrado en su décimo año.
La violencia en Afganistán está en su peor momento desde que fuerzas nacionales apoyadas por Estados Unidos derrocaron al Gobierno talibán en 2001.
El mes pasado, un atacante suicida causó la muerte del vicegobernador de Kandahar cuando salía de su casa.




Fuente: Reuters 12.02.2011